En un tardío paseo
Por mí desolado mundo
Compruebo que el camino
De alegrías y colores
Se transformó en una senda
De areniscos y olvido
Ya nada queda; nada
Mi vida, a gotas; se derramo
La forma se extinguió
Ya no hay melodía
En los sonidos elegibles
Y aquel amor surrealista
Inmóvil permanece
En la penumbra
Los colores enfadados
Ahora son fugitivos
Las hojas del almendro
Burlonamente se deslizan
A encontrarse con mis pasos
Y en mi pecho, repican
Los latidos de un corazón
Agonizante.
Ya no encuentro a la luna
Reflejada en el lago de cristal
Las sobras se han perdido
Una lágrima; un suave suspiro
El absoluto es inmenso
Como lo es el vacío.
Atrás quedo mi verso
Un segundo más tarde
Mi corazón murió
¡Oh! Melancolía
Mátame; también a mí.
Por mí desolado mundo
Compruebo que el camino
De alegrías y colores
Se transformó en una senda
De areniscos y olvido
Ya nada queda; nada
Mi vida, a gotas; se derramo
La forma se extinguió
Ya no hay melodía
En los sonidos elegibles
Y aquel amor surrealista
Inmóvil permanece
En la penumbra
Los colores enfadados
Ahora son fugitivos
Las hojas del almendro
Burlonamente se deslizan
A encontrarse con mis pasos
Y en mi pecho, repican
Los latidos de un corazón
Agonizante.
Ya no encuentro a la luna
Reflejada en el lago de cristal
Las sobras se han perdido
Una lágrima; un suave suspiro
El absoluto es inmenso
Como lo es el vacío.
Atrás quedo mi verso
Un segundo más tarde
Mi corazón murió
¡Oh! Melancolía
Mátame; también a mí.
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